En el ámbito del diseño y evaluación de interfaces, las heurísticas juegan un papel clave para garantizar que las soluciones tecnológicas sean accesibles y fáciles de usar. El proceso de desarrollo de heurísticas es crucial, ya que facilita la identificación de problemas de usabilidad y guía a los diseñadores hacia mejoras efectivas. Este artículo explora un enfoque en tres fases propuesto por Van-Greunen, Darelle; Yeratziotis, Alexandros; y Pottas, Dalenca en su trabajo de 2011.
Fase 1: Análisis de Contexto
El primer paso en este proceso es comprender profundamente el contexto en el que se utilizarán las heurísticas. Esto incluye el estudio de las necesidades del usuario, el entorno en el cual se implementará la tecnología y los desafíos específicos relacionados con la accesibilidad. El análisis de contexto permite establecer una base sólida sobre la cual se desarrollarán las heurísticas, asegurando que sean relevantes y efectivas para el público objetivo.
Fase 2: Desarrollo de Heurísticas
Una vez que se han identificado las necesidades y el contexto, el siguiente paso es la creación de las heurísticas en sí. Este proceso involucra la identificación de principios de diseño clave que se alineen con las necesidades identificadas. Es fundamental que las heurísticas sean claras, específicas y aplicables a casos de uso reales, para que puedan ser utilizadas eficazmente durante las revisiones de usabilidad.
Fase 3: Validación y Refinamiento
Después de desarrollar las heurísticas iniciales, es esencial evaluarlas y refinarlas. Esto usualmente involucra la implementación de pruebas con usuarios reales y expertos en usabilidad para evaluar la efectividad de las heurísticas y realizar ajustes según sea necesario. La fase de validación garantiza que las heurísticas no solo sean teóricas sino que también funcionen adecuadamente en situaciones prácticas.